Naming e imagen del centro comercial más rompedor de Madrid

“Si no puedes definirlo, llámalo X”
Al arrancar el proceso creativo la primera y más evidente conclusión es que no era un centro comercial al uso, es más, no era ni siquiera un centro comercial. Sí, había tiendas, pero en esencia era un espacio pensado para experimentar y quedar con gente con la que compartes intereses. 
El público objetivo era muy nicho y tenía unos gustos súper concretos, pero compartían una misma premisa: el odio a ser definidos. Personas que manifiestan su libertad desde la indefinición y que gustan de formar parte de pequeñas comunidades que refuercen su personalidad. 
Solo un espacio indefinido, donde el motor pudiese ir de la mano con el Pad Thai o los skaters convivan con la comunidad fan de Harry Potter, puede atraer tanta diversidad. Y ya sea en matemáticas o en la vida, X es el paradigma de la indefinición.